Errar es de creativos

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Es un hecho que el miedo a cometer errores nos petrifica y, en muchos casos, incluso nos evita cometer alguna estupidez como llegar a tener ideas propias verdaderamente originales o crear algo nuevo. En muchos contextos educativos actuales el error sigue siendo considerado como algo negativo y algo que se ha de evitar a toda costa, en lugar de mostrarlo como una oportunidad de aprendizaje y un posible estadio previo al proceso creador.

En la obra Gramática de la fantasía, Gianni Rodari dedica un capítulo al fenómeno del error creativo. A veces pasa que un error resulta mucho más sugerente y más rico que lo que teníamos pensado y vale la pena considerarlo e incorporarlo a nuestro trabajo. A modo de ejemplo, Rodari nos cuenta cómo, al parecer, Charles Perrault había ideado que el zapato de la Cenicienta fuera de piel de marta cebellina vair, pero fue un error lo que lo convirtió en zapatito de cristal verre.

Pensemos en otro ejemplo como, la célebre Torre de Pisa. Si bien el campanario de la catedral de la misma ciudad de la que toma su nombre puede considerarse como un error arquitectónico, de no ser por esta particularidad esta torre probablemente nunca se hubiera convertido en un referente mundial.  

El error nos humaniza y nos abre las puertas a otros caminos que, tal vez, nunca nos hubiésemos planteado explorar de no ser por esa equivocación. Cometer errores es parte inexorable del proceso creativo y no aceptarlo o contemplarlo como una excelente oportunidad puede llegar a causar, además de frustración, un bloqueo en el proceso de incubación previo a la creación. Es por todo ello que es necesario enseñar a nuestros alumnos a convertir sus equivocaciones -o aquello que siempre han considerado un error- en una oportunidad única de aprendizaje. 

En el contexto del aula, existen pequeños gestos que pueden enseñar a nuestros alumnos a amar sus errores y a contemplarlos como excelentes escenarios para aprender y encender su genio creador. Es importante, pues, crear situaciones distendidas en las que el error no se vea como un problema y ayuden, de esta manera, a reducir el nivel de ansiedad y estrés del alumno cuando cometa “un error” en el aula.

Veamos a continuación algunas sugerencias para propiciar un contexto en el que el alumno no se sienta culpable por cometer errores y que, al mismo tiempo, les ayude a trabajar los contenidos de clase al mismo tiempo que producen en la lengua meta.

El periódico “escacharrado” 

Nivel: Todos los niveles siempre y cuando se seleccionen los textos adecuados.

Destrezas: expresión escrita y oral.

Objetivos:

  • Ayudar a tus alumnos a comprender de primera mano cómo un error puede llegar a resultar en algo divertido, a convertirse en un nuevo producto o idea original y hacer del contenido de clase algo memorable. 
  • Estimular la creatividad y la imaginación.
  • Trabajar los textos periodísticos.

La idea base de la actividad es el teléfono escacharrado. Se forman dos equipos y se coloca a los alumnos de ambos equipos formando filas. Al final de la fila, en el suelo, el profesor colocará cuatro fotografías enumeradas correspondientes a cuatro noticias (cuanto más locas las noticias, mejor). Dos estudiantes-uno de cada equipo- colocados al principio de la fila corren hacia el profesor, quién les dirá, en secreto y a una velocidad considerable, el titular de una de las fotografías. El alumno pasará la información al siguiente de la fila y este, al siguiente, hasta que el titular llega al último de la fila, quién deberá, en función del mensaje que le haya llegado, escoger la fotografía que, en su opinión, va con ese titular y anotarlo junto con el número de la fotografía seleccionada. Se procede de igual con el resto de fotografías y titulares.

Cuando todos los equipos tienen sus titulares y las fotos asignadas, escriben un resumen de lo que ellos creen tratan las diferentes noticias y las presentan de manera oral al resto de la clase.

Para terminar, el profesor muestra los titulares originales con sus fotografías y comenta, brevemente, de qué trata cada una. Los alumnos comparar sus noticias con las originales y sacan conclusiones sobre la experiencia. 

Miembros de la RAE

Nivel: Todos los niveles.

Destrezas: expresión escrita y oral.

Objetivos:

  • Ayudar a tus alumnos a comprender de primera mano cómo un error puede llegar a resultar en algo divertido y a convertirse en un nuevo producto o idea original.
  • Estimular la creatividad y la imaginación.
  • Trabajar/repasar el léxico.
  • Escribir definiciones.

Como alternativa a la actividad anteriormente descrita, también se les puede dar a los estudiantes una palabra más o menos difícil relacionada con la unidad que se esté estudiando en clase para que se la vayan susurrando al compañero y pasándola por la fila. Cuando la palabra llega al último estudiante, este deberá anotarla y escribir una breve definición sobre lo que cree que puede significar ese término. Seguidamente, los últimos de la fila comparten con el resto de la clase la palabra que escribieron y la definición que le dieron. Para finalizar la actividad, el profesor escribe las palabras originales en la pizarra y pide a sus alumnos que identifiquen qué palabras se han usado en función a sus versiones anotadas. Con esas palabras inventadas o alocadas, los alumnos pueden escribir una pequeña historia donde las pongan en uso y contexto.

Esta actividad consigue centrar la atención del alumno en aquel léxico que se considera más importante en una lección de forma emotiva al introducir el humor. La experiencia ayudará a los alumnos a recordar mejor el léxico objeto de estudio.

 

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